jueves, 21 de abril de 2011

¿Estamos diseñados para correr maratones?

Piensa esto: nuestra capacidad como seres humanos para correr largas distancias puede ser el resultado de las características físicas heredadas de nuestros ancestros, que eran excepcionales corredores.

La hipótesis de la carrera de resistencia se planteó por primera vez hace 20 años, pero más recientemente, los investigadores de Harvard y de la Universidad de Utah han recopilado datos que sugieren que ciertos rasgos permitieron a algunos de nuestros ancestros correr durante largos períodos en persecución de sus presas.

A medida que nuestros antepasados trotaban detrás de un animal, le forzaban a hacer sprints repetidos que le provocaban un aumento de su temperatura y esto le acababa causando la muerte. Estos cazadores prosperaron y fueron sobreviviendo, mientras que los que carecían de estos rasgos tenían más probabilidades de morir de hambre.

Las características que permitieron aquellas cacerías épicas del pasado y las carreras de ultrafondo de la actualidad son la abundancia de glándulas sudoríparas voluminosas y la ausencia de una capa gruesa de pelo corporal. Ambos rasgos nos permiten mantenernos refrigerados.

Otras de las características son unos dedos de los pies cortos que permiten una zancada más eficiente, un ligamento entre la columna vertebral y la base del cráneo que estabiliza la cabeza al correr y una musculatura glútea con una fuerza considerable que contrapesan la tendencia a caer hacia delante al correr.

El entrenador que llevo dentro se pregunta sobre cuál será el plan de entrenamiento que maximizará nuestra herencia evolutiva. Si mis predecesores pasaban horas trotando detrás de su cena hasta que caía agotada, las tiradas largas serán beneficiosas. Su capacidad para añadir un toque de velocidad para dar el golpe final refuerza la importancia del trabajo de velocidad.

Lo que funcionó hace 2 millones de años es similar a los entrenamientos fundamentales que realizan mis atletas cuanto restablecen su kilometraje básico: una tirada larga a un ritmo cómodo con aceleraciones cortas al final. Es probable que este esfuerzo no te permita abatir un ñu en el Serengueti, pero seguro que te ayudará a acabar con mejor cara tu próxima carrera de asfalto.

Entrenamiento según la teoría de la supervivencia del más fuerte

CORRE SEGÚN ESTE PLAN dos o tres veces por semana para aumentar la resistencia y mantener la velocidad. Después de pasar del entrenamiento básico a las sesiones de intervalos y de velocidad, utilízalo para entrenar las tiradas largas.
CORRE 60-90 minutos a un ritmo más lento que el ritmo de maratón.
ACABA la carrera con 8-10 progresivos de 100 metros. Aumenta la velocidad durante los primeros 40 metros hasta llegar al 90% del esfuerzo, mantenla durante 30 metros y luego déjate ir durante los últimos 30 metros hasta pararte.
DESCANSA durante 45-60 segundos entre cada progresivo.

FUENTE: http://www.runners.es/estamos-dise%25F1ados-para-correr-maratones

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